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sábado, 30 de agosto de 2014

Purgandus libri: The chained coffin y Perils of the purple planet

[caption id="attachment_1841" align="alignleft" width="230"]"Dame un besito..." "Dame un besito..."[/caption]

DCC RPG, desde su salida, ha sido un juego minoritario. Esto es algo que no me molesta en absoluto; al contrario, sospecho que parte de su atractivo para mí es justamente lo marginal que es. Todavía puedes entrar en los foros de Goodman y departir amigablemente con él o con los autores de sus módulos, y seguir el rastro a los más acérrimos fans (muchos de los cuales se han lanzado a escribir suplementos por su cuenta y publicarlos).

Desde que descubrí el juego, con la beta, me impresionó la calidad que desbordaba, tanto en el aspecto gráfico (la maquetación viejuna, la avalancha de fantásticas ilustraciones old school), como en el literario (ideas bien expresadas, contagiosas). Después vinieron las aventuras, y se confirmó que esto no era una casualidad, si no una marca de la casa; las ideas detrás de cada una son interesantes, los mapas una delicia, las ayudas de juego interesantes (¿qué me decís de The one who watches from below, por ejemplo?) y las situaciones y los monstruos planteados muy originales. Mi única crítica es la política de Goodman de cobrar una pasta por el envío (mucho más del ya de por sí carísimo precio que impone el servicio postal estadounidense), que sospecho es una medida disuasoria (así se quitan de líos). Menos mal que se pueden comprar en pdf.

Con estas dos últimas aventuras (creo que no he llegado a hablar de las anteriores a estas, Bride of the black manse y la ya citada The one who watches..., excelentes las dos), comienzan una senda que no me agrada, y que espero no se convierta en norma: mecenazgos colectivos para publicarlas. Combinando las ideas expuestas en los dos párrafos del comienzo, no sé si esa condición de juego-minoritario-de-culto que de todas formas ofrece una calidad desbordante es justo la receta adecuada para que el temita devenga en ruina económica (¿sé dedicará este hombre a ello para comer?) y por ello se ha visto forzado a pedirnos que nos rasquemos el bolsillo, o la editorial se está especializando aún más: es decir, que se está orientando hacia ediciones de lujo, productos caros y movidas limitadas. Si no, echad un vistazo a sus próximos planes de publicación.

Volviendo al tema de estas dos aventuras (que al final se han trasformado por obra y gracia de los stretch goals en sendas cajas petadas de mil tontás), nada más terminar el mecenazgo enviaron el pdf y ya he podido leerlas. Curiosamente, las dos son sandbox y tienen vocación de campaña; quizá han escuchado por fin los ruegos de la afición. La primera es de Michael Curtis, que junto con el autor de la segunda, mi admirado Michael Stroh, se han convertido en los escritores fetiche de Goodman, aunque sus estilos y resultados son muy distintos. Kovacs, el artista autor de la mayoría de las ilustraciones (junto con su famosa cartografía), es el tercero en concordia (y remarcar aquí que desde hace unas cuantas aventuras el editor es Dak, el autor/editor del fanzine Crawl!).

[caption id="attachment_1840" align="alignright" width="227"]"Veo que la hospitalidad no es el fuerte de esta cultura..." "Veo que la hospitalidad no es el fuerte de esta cultura..."[/caption]

The chained coffin, obra de Curtis, plantea un gancho curioso: los aventureros encuentran un ataúd sellado y encadenado, desde el cual un clérigo les ruega que le ayuden. Su actual némesis y antiguo amigo le encerró allí y ahora, décadas después, planea llevar a cabo un ritual que le convertirá en un cabronazo peligroso. Todo enmarcado en las montañas del escalofrío (o algo así, the shudder mountains), un entorno inspirado en las obras de Manley Wade Wellman (a quien yo no conocía), y que se resume en el segundo capítulo de la adventure path de Paizo Rise of the runelords. Así os lo digo, colegas: una región montañosa hexagonada, con sus rudas gentes, su clan de gigantes paletos, un par de localizaciones ciclópeas de tiempos pretéritos (una de ellas habitada por trols), y un monstruo supuestamente inspirado en las leyendas rurales/urbanas (el hombre polilla). ¿Significa esto que no merece la pena? Bueno, está bien escrita y ofrece encuentros evocadores y majetes, pero no es de la calidad de muchas otras, ya sean del puño y letra de Curtis o de esta serie. Lo vengo diciendo desde hace unos cuantos módulos, y temo ser pesado, pero el trabajo de Michael no va a mejor. Se ha convertido en un buen profesional, pero a costa de originalidad.
(Por cierto, esta aventura incluye una mini-ídem, El río de muerte del rey rata, continuación de un antiguo módulo de la línea de DCC de cuando lo hacían para tercera edición, y que es una chorrada enorme).

Por otro lado, Perils of the purple planet, de Stroh, bebe de novelas como la serie de John Carter of Mars, y lleva la acción al planeta del título. Esta campaña se centra en la pura supervivencia de los personajes y el cómo escapar del moribundo planeta (al cual llegan por arte de birlibirloque), para lo cual tendrán que enfrentarse sí o sí a un par de clanes de bestiales guerreros degenerados. Porque claro, una vez hubo una civilización que te cagas, de esas en las que siempre hay sitio para aparcar y de las de democracia directa, y ahora solo quedan migajas tecnológicas y un puñado de sus antiguos habitantes. También hay gusanos a lo Dune en sus desérticas extensiones, bosques de setas (con decenas de variedades, cada una con su efecto), criaturas mortíferas y ruinas. Las reglas de encuentros, sucesos y deambule por el planeta son geniales en su sencillez. La magistral pluma de Stroh es como siempre tremendamente eficaz a la hora de transmitir sensaciones y de pintar escenas maravillosas y terribles; leer sus aventuras es sinónimo de querer dirigirlas, y esta no es una excepción. La descripción del cuartel general de uno de los clanes, la ciudadela de hollín, es sencillamente de lo mejor que he visto en años. Muy recomendable, pues.

Ahora solo queda recibir la abultada factura por el envío de las cajas (la primera estará a punto de llegar); prometo fotos cuando lleguen.

martes, 30 de abril de 2013

Purgandus fabularum: Adventure time

[caption id="" align="alignleft" width="159"] No os habéis tomado un tripi, tranquilos[/caption]

¿Os acordáis de aquel polémico kickstarter que montó Raggi para financiar su aventura del Free RPG day hace un par de meses? Sí, yo fui uno de los pringaos que participé, y ahora empiezan a llegar las aventuras que prometieron; por lo menos el enfant terrible de la old school cumple con sus fechas de entrega. Raggi, como seguramente ya sabéis a estas alturas del partido, se ha hecho especialista en sacar a los jugadores y a sus personajillos por extensión de las situaciones confortables, calentitas, arropadas y los clichés del género en los que suelen transitar la mayoría de las partidas de juegos de fantasía euromedieval, como dicen los Estadounidenses. Su retroclon particular y las aventuras que ha creado o auspiciado tienen lugar en mundos pesadillescos e inquietantes, y están repletas de monstruos desagradables, decisiones incómodas, y más casquería que en un episodio de Espartaco. Además, abundan los puzzles con su propia y retorcida lógica, y que a menudo son puritito metajuego (ya que para resolverlos tienes que pensar como jugador, y no como personaje)


El último que he leído ha sido Lamentations of the Gingerbread Princess, y aunque por supuesto agarra ciertos cuentos infantiles y los destripa horriblemente, a mí más que a folklore me ha parecido un episodio de Aventure time, pero más siniestro (por si la serie no lo fuera lo suficiente). ¿Que no conoces Adventure time (Hora de aventuras, en castellano)? Qué casualidad, pensaba hablar un poco sobre ella.


Esta serie demuestra que, hoy en día, los creadores piensan más en los sufridos progenitores que ven los dibujos con sus retoños que en los propios críos; y en este caso en particular, piensan más en los fans de D&D en su encarnación original, la más gonzo y que mezclaba sin pudor ciencia-ficción, surrealismo y fantasía-pastiche. Para que os vayáis haciendo una idea, atentos al elenco de personajes principales, por favor os lo pido:


- Jake, un perro con poderes elásticos que habla (¡por supuesto!), hedonista y vividor, hermano y compañero de casa de...


- Finn, un chaval humano (recalco lo de humano, ya que es el único que queda) que vive en una casa-árbol y cree que es un paladín.


- La princesa de chicle (de un largo etcétera de princesas), nerd, inventora y gobernante del reino de caramelo (y sí, como podéis adivinar, sus súbditos son distintos tipos de dulces)


- El rey de hielo, un viejo con poderes gélidos que se rodea de una camarilla de pingüinos y cuya única obsesión es casarse, cueste lo que cueste.


- BMO, una Gameboy amiga de Finn y Jake, su proveedora de videojuegos y audiovisuales varios.


- Marcelina, una adolescente vampira rockera (¿caben más cliches en un personaje?)


- La dama Ranicorn, una unicornio voladora arco-iris que habla en Coreano, novia de Jake.




[caption id="attachment_798" align="aligncenter" width="300"]Buscad, buscad a Wally Buscad, buscad a Wally
(Pinchad para ampliar)[/caption]

Y si vamos con los secundarios, recurrentes o no, el nivel lisérgico se dispara: decenas de princesas (ninguna al uso, tranquilos), osos festeros, gatos asesinos, morlocks acuáticos, yuppies zombi, y un lich. Por si pensáis que los capítulos (que sólo duran 11 minutejos) son una sucesión de situaciones absurdas e infantiles, estáis en lo cierto... pero no totalmente. Los guiones son una virguería que hacen uso de flashbacks, historias paralelas, viajes en el tiempo, ironía, todo tipo de géneros, música de todo pelo, desarrollo de personajes... no en balde (este es un dato cierto, ojito) cada capítulo toma la friolera de ¡nueve meses! para producirse. Hostia, que hay películas actualmente que con el croma y cuatro actores/actrices guapitas se gastan millonadas y se las ventilan en medio año.




[caption id="" align="alignright" width="292"] Y en medio del bosque; eso sí que es ser fiel al original... o no querer que te apedreen[/caption]

[caption id="" align="alignleft" width="175"] Mi vecino Jake-oro[/caption]

Dicho todo esto, a nadie le sorprenderá saber que se ha creado un séquito de seguidores que ya la han tildado de serie de culto, y que han inundado la interné con reinterpretaciones de cualquier estilo que te puedas imaginar (abundan las manga, pero hay de todo), merchandising para parar un tren, y por supuestísimo: cosplay. Más detalles chorricas: el creador es el que canta la desafinada canción de la entradilla de cada capítulo con un ukelele, y se declara fan total de D&D (pero ha tenido que dejarlo desde que curra en la serie... nos ha jodido, con cinco temporadas, a casi año por capítulo, ni tiempo para comer tendrá)


Tranquilos, tranquilos, ya hay una adaptación rolera libre por ahí pululando, pero extrañamente basada en D&D 4ª edición, la peor elección posible. He aquí el enlace al Tumblr del creador; el hombre se lo ha currado, maquetando e ilustrando su creación a un nivel cuasiprofesional... ¿¿pero por qué el 4ª, amigo?? ¿Por qué no el Risus? ¿O el Toons?


Veredicto: Tus hijos/sobrinos/alumnos hablarán de esta serie cuando crezcan como tú hablas de Mazinger Z o Bola de dragón ahora. Carroza, deja de hablar de esas antiguallas y renuévate de una vez.