Aprovechando que el Anduin pasa por Osgiliath (me refiero al mecenazgo que Sine Nomine tiene ahora en curso), voy a recuperar otro de esos juegos que, aun estando seguro de que tiene sus seguidores, creo que no ha alcanzado la relevancia y la repercusión que se merece: Stars without number, de Kevin Crawford, editado por Sine Nomine.
Primera y más importante razón para que sea el juego de ci-fi de cabecera en cualquier mesa: es libre. Todo lo que contiene: sus imágenes y el contenido escrito. Aquí está, en DrivethruRPG. Sí, hay una versión de pago con alguna tontá más, pero lo esencial (y mucho más) está en la versión libre. Cualquier otra editorial o persona pediría un mínimo por esta obra; esto es, sin duda, una declaración de amor por parte de Crawford.
Vale, vale, hippie desfasado, ¿pero es bueno? ¿Teniendo Traveller (ni lo he leído, admito con rubor), o Eclipse phase (que también es libre, por cierto), o Fading suns (más muerto que muerto, pero majo un rato)? Pues sí, porque tiene algo que no tienen esos otros: compatibilidad y sencillez; extrema sencillez. Compatibilidad, porque está basado en el sempiterno, sagrado, y manoseado hasta la saciedad D&D, pero pasado por un filtro que lo ha depurado, lo ha unificado y lo ha simplificado (por ejemplo, sólo hay tres clases, ¿pa' qué más?). Sencillo, porque para muestra un botón: lo leí hace un par de años, y ahora para escribir esto lo he hojeado y me he acordado o vuelto a enterar del sistema en diez minutos.
Y qué cantidad de material útil, amiguitos. Y cuando digo útil no es "tiene buena pinta sobre el papel, a ver si me acuerdo de usarlo"; significa: "estoy en medio de una partida, menos mal que tengo este material para salvarme el culo". Hablo de decenas de tablas con ideas para aventuras (cien ideas), nombres para PJs o PNJs (de diversos orígenes culturales o lingüísticos), equipo común o de alta tecnología (clasificado por nivel tecnológico), y el diamante en bruto de los productos de Sine Nomine: las tags o etiquetas.
En un entorno de campaña con miles de mundos que descubrir, la idea de las etiquetas (que supongo no es nueva, pero qué bien utilizada aquí) es imprescindible. Las etiquetas catalogan y describen un mundo en unas pocas frases, e incluyen ganchos para aventuras, posibles enemigos o amigos, objetos interesantes, localizaciones que saldrían en la Guía Michelín cósmica... sumado a más tablas para hallar el tipo de gobierno, la atmósfera y composición del mundo y otras mandangas interesantes. Pero esto no termina aquí. Hay un subsistema para crear facciones y para simular el enfrentamiento entre ellas, para cuando los PJs se hagan mayores y quieran convertirse en capos.
¿Y el trasfondo? No es ci-fi dura, es cierto, y se acerca peligrosamente al space-opera pero sin pasarse; es que es muy difícil ceñirse a un entorno realista o posibilista, la verdad, muchas tentaciones de meter alienígenas insectoides y poderes psíquicos. En lo que sí se acerca y mucho a los clásicos es en la historia que vertebra el manual: la humanidad se expande, descubre los poderes psíquicos, inventa la coca-cola cero calorías de verdad entre otras maravillas de la técnica y... se lo jode el chiringuito. Siglos después, una nueva era de descubrimientos comienza. Muy en la línea de la fantasía y el rolerismo clásico. Pero oye, nadie te impide pasarte por la brenca el rollo este y crear tu propia mitología cósmica (aunque es verdad que el juego viene repleto de tecnología y poderes psíquicos, y rarezas relacionadas con ambos).
Para redondearlo todo, sección obligatoria de naves y combates con ellas (¿alguien hace combates con naves? ¿De verdad? ¿Y montados en caballos, o en hipogrifos, o en dragones?), equipo a go-go, y un sector entero descrito haciendo uso de las herramientas arriba descritas. Además, quiero resaltar que es un juego vivo, que siguen saliendo suplementos y ayudas de juego (la última, hace unos escasos meses), muchas de ellas libres también.
¿Posibles quejas? Seguramente más de un grognard se echará las manos a la cabeza al saber que el sistema usa habilidades (con tiradas de 2d6) y los que no lo son, al saber que mantiene las millones de clases de tiradas de salvación (cinco diferentes, para no aburrirse). Minucias, joder.
¿Qué queréis que os diga? Me encanta cómo escribe este hombre, la sencillez y efectividad de sus maquetaciones, su línea estética, su imaginación, su capacidad de trabajo... seguro que encima es buen padre, mejor marido y ayuda a subir las bolsas de la compra a sus vecinos ancianos. Cuando el equipazo del que formo parte terminemos con Clásicos del mazmorreo, estoy tentado de preguntarle al buen señor qué le parecería una traducción de su obra al castellano. Berenjenales, aquí estoy.
Imagen obtenida de DrivethruRPG