lunes, 3 de febrero de 2014

Desclasado: Scarlet heroes

[caption id="attachment_1429" align="alignleft" width="307"]"Te mato porque eres feo" "Joer, me han dibujado así" "Te mato porque eres feo"
"Joer, me han dibujado así"[/caption]

Que me aspen si voy a hacer de esto una tendencia, pero lo de notificar mecenazgos por una buena causa sí que hay que moverlo. No, no hablo de Heroquest o Hero quest o Jirocués (que es como lo tendrían que haber llamado para evitar rollos de copyright), hablo de uno de mis héroes, Kevin Crawford, ese one man band que ya ha publicado tres juegacos y una infinidad de suplementos para los mismos con su editorial Sine Nomine. Retomando el concepto iniciado en Solo heroes, una ayuda de juego libre para aprovechar aventuras de la old school en un entorno minimalista (un director de juego y un jugador), Kevin ha lanzado el mecenazgo de Scarlet heroes, que nada tiene que ver con la Johansson o con O'Hara; aquí pretende ofrecernos otra de esas brutales caja de herramientas para reconvertir todo ese material que por falta de amigotes duerme el sueño de los justos en aventuras para la sufrida novia/el incauto hijo pequeño/el pobre amigo que nada sabe del rol.


Con el coração en la mano, os digo que posiblemente este sea el único mecenazgo que apoye en largo tiempo, después de salir escaldado de unos cuantos. Kevin ya tiene el juego escrito, sólo le faltan los dibus; ¿por qué esto es una excepción a la regla? Y si os animáis, echad un vistazo a Red tide y a Other dust. Canela en rama.

sábado, 1 de febrero de 2014

Los doce del calabozo: Síntomas de Trastorno mazmorrero post-traumático

Los doce del calabozo

 

 

 

SÍNTOMAS DE TRASTORNO MAZMORRERO POST-TRAUMÁTICO


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1. Se auto-medica mediante un continuo torrente de hidromiel/cerveza/loto negro

2. Manía a las estirges: pavor a la oscuridad, escudriña constantemente los techos

3. Paranoia paralizante a las puertas: comprueba si hay trampas en las posadas, en la casa de su madre, etc.

4. Temblores del mazmorrero (acompañado frecuentemente del punto 1, ver arriba)

5. Conmoción del apuñalamiento por la espalda: cualquier aproximación por la retaguardia desencadena un ataque preventivo

6. Se ríe de la muerte un poquito demasiado

7. Ataque de pánico/catatónico en presencia de antorchas

8. Fobia a las estalactitas

9. Acumulación obsesiva de provisiones

10. Trastorno de apego a los seguidores (acompañado de un lloriqueo nada varonil)

11. Remordimientos del berserker: torturado por los recuerdos de las bajas colaterales

12. Duerme con una pértiga de 3 metros

La entrada original esta aquí, Symptoms of Post-traumatic Delving Disorder

jueves, 30 de enero de 2014

Producciones Pentaculares, S.L., tiene el placer de presentar... Capítulo 6 de CdM

[caption id="attachment_1419" align="alignleft" width="231"]El señor Sápez, corrector de Bobugbubilz, da su visto bueno a la traducción El señor Sápez, corrector de Bobugbubilz, da su visto bueno a la traducción[/caption]

Sí, una de las novedades más jugosas y atrayentes de Clásicos del Mazmorreo, y además coherente con el trasfondo literario o pop, es el sistema patronal. No, me temo que no me refiero a que los jefes en el medieval mundo que plasma el juego sean buenas personas y traten como humanos a sus trabajadores (eso sí sería alta fantasía, amigos), sino a las tétricas criaturas que ofrecen poder y conocimiento a cambio de corromper cuerpo y alma (y no, tampoco me refiero a políticos y sus amiguitos empresarios), los patrones.


El intrépido Alberto, otro impío miembro del pentáculo, ha hecho una increíble labor con la traducción del capítulo 6 (Reglas del juez) de la beta de DCC RPG, en el que se habla someramente de la magia entendida de una manera menos en-cada-cajón-hay-un-pergamino-mágico y más he-tenido-que-pactar-con-un-demonio-para-aprender-un-hechizo-de-luz. Pero la mayor porción con diferencia está dedicada a describir a un patrón, el carismático y resbaladizo Bobugbubilz, señor demonio de los batracios, los pantanos y no lavarse. Encontraréis todo lo necesario para que el mago del grupo sea feliz: tres hechizos, invocaciones del señor de las ranas y sapos, los estigmas asociados a tener buen rollo con el anfibio ente...


Como ya viene siendo usual, lo cuelgo en la página de archivos (la que está debajo del título del blog, la de "Producciones...), y también aquí. Ahí va:


Capítulo 6 de CdM


Adelanto que estamos muy cerca de terminar con la beta. Luego no sé qué haré con tanto tiempo libre, la verdad; habrá que buscarse otra Quijotesca empresa.


La imagen pertenece al manual de DCC RPG, de Goodman Games, y la he estoy usando sin permiso; espero no desatar la abotargada furia de Bobugbubilz

sábado, 25 de enero de 2014

Los doce del calabozo: Objetos atípicos hallados en un escritorio

Los doce del calabozo

 

 

 

OBJETOS ATÍPICOS HALLADOS EN UN ESCRITORIO


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1. Cajones repletos de huesos de animales pequeños

2. Un ojo prostético dorado

3. Un arpa de mano plateada

4. Tinta venenosa en una botella etiquetada como tal

5. Ropa interior femenina (de tamaño gigantesco)

6. Recibos de servicios demoníacos prestados

7. Un guante de siete dedos

8. Colonia altamente agresiva de hormigas

9. Caja metálica llena de un polvo blanco sin identificar

10. Pergamino con los diseños de una bandera o un mecanismo desconocidos

11. Diminutos grilletes para manos y pies (doce docenas)

12. Mano disecada que porta un anillo maldito

La entrada original esta aquí, Atypical items found in desk

jueves, 23 de enero de 2014

Purgandus libri: Snow crash

[caption id="attachment_1410" align="alignleft" width="200"]200px-Snowcrash Una puerta Sumeria, Katanas, y un paisaje a lo TRON... y eso en la portada[/caption]

Desde que empecé a leer ciencia-ficción, me quedó claro que lo que la mayoría de los autores pretendían era, más que fantasear con mil y un inventitos, predecir las sociedades del futuro y las relaciones entre los habitantes de dichas comunidades. Es cierto que el pasado siglo nos ha enseñado cómo la tecnología puede cambiar profundamente nuestros hábitos y forma de vivir... o no; hay partes esenciales del ser humano que continúan presentes, y sospecho seguirán ahí aunque nos desperdiguemos por las estrellas o podamos vivir eternamente.


Me gustaría poder alardear de leerme un libro al día o alguna machada por el estilo, pero por desgracia soy más inconstante que los impuestos de las eléctricas. Las épocas de bajona lectora se ven interrumpidas, al estilo bipolar, por otras en las que un libro o varios me empujan a volver al placer de dejarme los ojos sin parar. Snow crash fue el pistoletazo de salida para repasar algunos clásicos de la literatura de este género, y en verdad más que despertarme del letargo lector me propinó un patada en los dientes: es de esos libros que parecía estar agazapado, esperando a ser leído.


Bajo la apariencia de una sátira hiperbólica y repleta de humor negro, nos encontramos con una obra conscientemente enmarcada en el subgénero cyberpunk, y que aborda temas complejos y alejados de la órbita del género. Lo que en principio parece un romp sobre un simpático perdedor (un samurái callejero, para los amantes del Cyberpunk 2020) se convierte en un tratado sobre historia Sumeria, neurolingüística y hacia dónde va Internet. A ver quién me compra un lío, oiga.


Aunque el desarrollo de la historieta que vertebra el relato es entretenido, no es lo que más me atrajo de este libro. Las pinceladas aquí y allá de política-ficción son variadas, posibles y divertidas: el estado en el momento del relato de los Estados Unidos, con sus naciones-franquicia (El Gran Hong-Kong de Lee), su plétora de servicios privatizados (la policía y las cárceles, por ejemplo), las compañías o corporaciones mostrando su verdadera cara (la cadena de pizzerías Tío Enzo, una mafia organizadísima y sin ningún pudor). La visión de la Internet del futuro, por supuesto elemento fundamental e inevitable en una novela de estas características, aquí llamada metaverso y que ya es una especie de realidad virtual aumentada: con sus avatares (término que aunque no es original del autor, influyó decisivamente para que se popularizara en la Internet de verdad), su paisaje virtual plagado de émulos del real, sus élites (los hackers, por supuesto), sus virus (el famoso Snow crash del título) que amenazan con afectar a la esfera de lo real y no circunscribirse a lo virtual.




[caption id="attachment_1411" align="alignright" width="166"]Gigamesh y sus portadas... Gigamesh y sus portadas...[/caption]

Y el componente pedante, más serio y que fue el que definitivamente me vendió el relato, la loca teoría que da razón al libro, la del origen de las lenguas. Yo no soy lingüista (bueno, salta a la vista), y sé poco de teorías o de gramáticas, pero me encantan los idiomas y cómo "funcionan". Si me explayara explicando el fondo de la historia haría un destripe de ley, así que simplemente diré que Stephenson echa mano de la mitología sumeria para explicar por qué las lenguas humanas están tan diversificadas pero al mismo tiempo se dan fenómenos como las religiones o los actos de las muchedumbres (histerias colectivas, linchamientos, y otras bonitas acciones en masa). Enlazarlo con la genética o la neurología me parece que, aunque suene a locura fantástica, tiene cierto fundamento científico como algunos investigadores han aventurado. Y es que la capacidad para comunicarnos (o decidir no hacerlo, como por desgracia pasa a menudo) es un enigma que todavía peta los doctorados de fin de carrera y las becas para investigación. En serio, os lo digo.


Pero no nos olvidemos para nada de Neal Stephenson, el autor. Cuando se publicó esto, en 1992, ya había escrito alguna cosilla, aunque las nominaciones para varios premios especializados le dieron el empujón necesario para pasar a la liga de los grandes. Alguien a quien le gusta la criptografía, las neurociencias, la lucha con espada y la segunda guerra mundial no puede ser mala gente, joer. Y seguro que la mayoría de los lectores le conocen por Criptonomicón, tremendo tochazo que no he podido abordar todavía pero que promete un aumento exponencial en locas hipótesis y luchas ocultas, amén de hacer un guiño brutal a Lovecraft (aunque dudo que vaya más allá de la anécdota por el título del libro maldito).


Aunque me ponga un poco intenso, el componente de acción, intriga y dolor de barriga es también soberbio, así como los personajillos que dan color a este mejunje (y tanto que mención especial a la galería de seres, desde el prota, un hacker samurái, pasando por su némesis, un indio de los hielos de Groenlandia cuasiindestructible, o el guiñapo vietnamita especialista en sistemas de seguridad y que pasa más tiempo en el metaverso que en la realidad, hasta el mismísimo capo di tutti capi tío Enzo, el pater familias de la cadena pizzera por excelencia), los escenarios (esa barcaza-nación que se monta el millonetis-cerebro criminal), o las escenas de tortas (la persecución en moto por el metaverso adquiere tonos épico-digitales). Y esa pedazo de línea con la que comienza el capítulo 36, y que de memoria viene a decir que hasta cierta edad, todos los varones tenemos la infantil ilusión de que podríamos convertirnos en máquinas de matar por las peregrinas razones que nos han mostrado cómics, películas o videojuegos; ya sólo ese comentario jocoso y desmitificador vale la obra entera.


Seguramente me lo estoy inventando (qué mala manera de empezar una frase), pero está claro que juegos como el ya nombrado Cyberpunk 2020 o incluso Over the edge deben mucho al corpus artístico de Stephenson (¿Samurái callejero?). No sé qué ocurrió con este subgénero rolero, porque lo siento mucho pero Shadowrun no cuela (con todo el respeto); no sé, parece que fue una moda finisecular. Como un gran amigo mío dice, la clave es que ya estamos viviendo en un mundo muy cyberpunk. Y claro, a nadie le gusta simular lo real, para eso echas un vistazo al telediario de turno.


Veredicto: Stephenson derrocha clase. Con una frase puede explicar mejor una pelea o una relación sentimental que muchos con un párrafo. Hay algo inasible, indescriptible que diferencia una novela bien escrita, y por las venas de Snow crash fluye esa etérea esencia. Y recuerdo que hay luchas con katanas, por si la razón lírica os la suda.

martes, 21 de enero de 2014

Producciones Pentaculares, S.L., tiene el placer de presentar... Capítulo 7 de CdM

[caption id="attachment_1399" align="alignleft" width="210"]El malo de una de las próximas aventuras: ¿un ojo con un señor pegado o un tío con un ojo gigante? ¿Ein? El malo de una de las próximas aventuras: ¿un ojo con un señor pegado o un tío con un ojo gigante? ¿Ein?[/caption]

Las criaturillas son uno de los puntos fuertes de Clásicos del Mazmorreo. Aunque tanto la beta que estamos traduciendo como el manual contienen unas cuantas de muestra, el autor anima (bueno, casi empuja) a crear monstruos específicos para cada escenario de campaña, y predica con el ejemplo ofreciendo bestezuelas únicas en cada módulo publicado (o versiones sorprendentes de las ya conocidas, pero en menor medida). Así, postula, se mantiene la emoción y la sensación de maravilla (u horror) de enfrentarse por primera vez a seres surgidos de algún averno o mente calenturienta, tal y como lo sufrían los antihéroes de los relatos que inspiran a este juego.


El celebérrimo y sin parangón Velasco nos ofrece una traducción del capítulo 6 muy valiente y que derriba algunos tópicos del mundillo dungeonero; pasen y vean, es una maravilla. Es curioso cómo nos aferramos cuales clavos ardiendo a algunas transcripciones clásicas que parecen ya escritas en piedra por siempre jamás. Quememos nuestros (figurados) sujetadores, chatos.


Sin más dilación, procedo a colgar dicho capítulo en la página de archivos y aquí:


Capítulo 7 de CdM


En otro orden de cosas, Alberto, otro de los vértices del pentáculo, me ha descubierto una versión hispana del tipo de letra Duvall (la tan característica de los títulos en DCC), con tildes y todo. Procedo a colgarla en la página de archivos para que puedan darle un aspecto profesional a los miles de módulos y ayudas de juego que deben estar pergeñando los miles de aficionados a este juegazo (enviad enlaces, no seáis tímidos). También pongo, ya que estamos, el resto de tipos de letras usados en nuestras traducciones y que más se acercan a las que emplean en ca' Goodman. Y en muy breve, más...

sábado, 18 de enero de 2014

Los doce del calabozo: Experiencias tras volver de puntos de vida negativos

Los doce del calabozo

 

 

 

EXPERIENCIAS TRAS VOLVER DE PUNTOS DE VIDA NEGATIVOS


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1. Recepción oficial con versiones de uno mismo del pasado y el futuro

2. Esperando en una interminable fila celestial

3. El olvido en una oscura grieta silenciosa

4. Reencarnado en una especie de gelatina primitiva subacuática

5. A punto de desentrañar el Enigma del Acero

6. Habiendo visto que la realidad es un sueño, nunca vuelve a ser el mismo

7. Ante la puerta del ciclópeo salón del hidromiel: acceso denegado

8. Terminando de deletrear ¡Ayuda! en una tabla ouija.

9. Descendió por el esófago de la Serpiente Tierra antes de ser regurgitado

10. Asaltado momentáneamente por las mofas y burlas de los Sátiros del Elíseo

11. Aguantó una charla insustancial con espíritus afligidos en una deprimente caverna

12. Excursión completa por todos los planos de existencia. ¡Gigax tenía razón!

La entrada original esta aquí, Reports following return from negative hit points